Cuando Toni Estellé creó Marmota no había nadie en España que vendiese un producto tan necesario de una manera tan fácil. La búsqueda de un buen colchón estaba enterrada en falsas ofertas, cientos de modelos, un lenguaje indescifrable y, como colofón final, una tortuosa y agotadora subida de dicho colchón por las escaleras. Esta frustración crecía aún más en aquellas personas que, tras haber desembolsado una gran cantidad de dinero se daban cuenta, a los pocos días de dormir en ese colchón, que no les venía bien. Y debían empezar todo el proceso de nuevo, sin dinero y, desde luego, sin ganas.
La propuesta fue sencilla: un colchón de alta gama a un buen precio, sin intermediarios, que puedes pagar a plazos, te llega en una caja que cabe en el ascensor y pruebas tranquilamente en casa durante 100 noches. Si no te gusta, lo devuelves. Sin más.
La aceptación fue inmediata porque, pese a no ser un producto nuevo ni revolucionario el sector se había estancado y no estaba escuchando a la sociedad. Esto ocurre a menudo en sectores tradicionales, como el del mueble.
Y el éxito tuvo su recompensa, en 2020 el Grupo Flex compró el 100% de las acciones de Marmota y Toni volcó en otros proyectos su experiencia en marcas nativas digitales verticales lo que, efectivamente, desembocó en Storia.